Invitación de la Agenda Pastoral Arquidiocesana
viernes, 9 de noviembre de 2012
miércoles, 7 de noviembre de 2012
lunes, 22 de octubre de 2012
miércoles, 17 de octubre de 2012
sábado, 13 de octubre de 2012
Santa Teresa de Jesús Patrona secundaria de nuestra Basílica
"Nada te turbe,
nada te espante,
todo se pasa,
Dios no se muda;
la paciencia
todo lo alcanza;
quien a Dios tiene
nada le falta:
Sólo Dios basta.
Eleva tu pensamiento,
al cielo sube,
por nada te acongojes,
nada te turbe.
A Jesucristo sigue
con pecho grande,
y, venga lo que venga,
nada te espante."
Santa Teresa de Jesús
nada te espante,
todo se pasa,
Dios no se muda;
la paciencia
todo lo alcanza;
quien a Dios tiene
nada le falta:
Sólo Dios basta.
Eleva tu pensamiento,
al cielo sube,
por nada te acongojes,
nada te turbe.
A Jesucristo sigue
con pecho grande,
y, venga lo que venga,
nada te espante."
Santa Teresa de Jesús
Más poesías de Santa Teresa en:
miércoles, 10 de octubre de 2012
Comienza el AÑO DE LA FE
"Por la fe, María acogió la palabra del
Ángel y creyó en el anuncio de que sería la Madre de Dios en la
obediencia de su entrega (cf. Lc 1, 38). En la visita a Isabel entonó su
canto de alabanza al Omnipotente por las maravillas que hace en quienes
se encomiendan a Él (cf. Lc 1, 46-55). Con gozo y temblor dio a luz a
su único hijo, manteniendo intacta su virginidad (cf. Lc 2, 6-7).
Confiada en su esposo José, llevó a Jesús a Egipto para salvarlo de la
persecución de Herodes (cf. Mt 2, 13-15). Con la misma fe siguió al
Señor en su predicación y permaneció con él hasta el Calvario (cf. Jn
19, 25-27). Con fe, María saboreó los frutos de la resurrección de Jesús
y, guardando todos los recuerdos en su corazón (cf. Lc 2, 19.51), los
transmitió a los Doce, reunidos con ella en el Cenáculo para recibir el
Espíritu Santo (cf. Hch 1, 14; 2, 1-4). Por la fe, los
Apóstoles dejaron todo para seguir al Maestro (cf. Mt 10, 28). Creyeron
en las palabras con las que anunciaba el Reino de Dios, que está
presente y se realiza en su persona (cf. Lc 11, 20). Vivieron en
comunión de vida con Jesús, que los instruía con sus enseñanzas,
dejándoles una nueva regla de vida por la que serían reconocidos como
sus discípulos después de su muerte (cf. Jn 13, 34-35). Por la fe,
fueron por el mundo entero, siguiendo el mandato de llevar el Evangelio a
toda criatura (cf. Mc 16, 15) y, sin temor alguno, anunciaron a todos
la alegría de la resurrección, de la que fueron testigos fieles.
Por la fe, los discípulos formaron la primera comunidad reunida en
torno a la enseñanza de los Apóstoles, la oración y la celebración de la
Eucaristía, poniendo en común todos sus bienes para atender las
necesidades de los hermanos (cf. Hch 2, 42-47). Por la fe, los
mártires entregaron su vida como testimonio de la verdad del Evangelio,
que los había trasformado y hecho capaces de llegar hasta el mayor don
del amor con el perdón de sus perseguidores. Por la fe, hombres
y mujeres han consagrado su vida a Cristo, dejando todo para vivir en
la sencillez evangélica la obediencia, la pobreza y la castidad, signos
concretos de la espera del Señor que no tarda en llegar. Por la fe,
muchos cristianos han promovido acciones en favor de la justicia, para
hacer concreta la palabra del Señor, que ha venido a proclamar la
liberación de los oprimidos y un año de gracia para todos (cf. Lc 4,
18-19). Por la fe, hombres y mujeres de toda edad, cuyos
nombres están escritos en el libro de la vida (cf. Ap 7, 9; 13, 8), han
confesado a lo largo de los siglos la belleza de seguir al Señor Jesús
allí donde se les llamaba a dar testimonio de su ser cristianos: en la
familia, la profesión, la vida pública y el desempeño de los carismas y
ministerios que se les confiaban. También nosotros vivimos por la fe: para el reconocimiento vivo del Señor Jesús, presente en nuestras vidas y en la historia." (Porta Fidei)
CARTA APOSTÓLICA EN FORMA DE MOTU PROPRIO: PORTA FIDEI DEL SUMO PONTÍFICE BENEDICTO XVI CON LA QUE SE CONVOCA EL AÑO DE LA FE
martes, 9 de octubre de 2012
Carta de nustro Azobispo de Buenos Aires, Card. bergoglio con motivo del Año de la Fe
A LOS SACERDOTES, CONSAGRADOS, CONSAGRADAS y FIELES LAICOS de la ARQUIDIÓCESIS
Queridos hermanos:
Entre las experiencias más fuertes de las últimas décadas está la de encontrar puertas cerradas. La creciente inseguridad fue llevando, poco a poco, a trabar puertas, poner medios de vigilancia, cámaras de seguridad, desconfiar del extraño que llama a nuestra puerta. Sin embargo, todavía en algunos pueblos hay puertas que están abiertas. La puerta cerrada es todo un símbolo de este hoy. Es algo más que un simple dato sociológico; es una realidad existencial que va marcando un estilo de vida, un modo de pararse frente a la realidad, frente a los otros, frente al futuro. La puerta cerrada de mi casa, que es el lugar de mi intimidad, de mis sueños, mis esperanzas y sufrimientos así como de mis alegrías, está cerrada para los otros. Y no se trata sólo de mi casa material, es también el recinto de mi vida, mi corazón. Son cada vez menos los que pueden atravesar ese umbral. La seguridad de unas puertas blindadas custodia la inseguridad de una vida que se hace más frágil y menos permeable a las riquezas de la vida y del amor de los demás.
La imagen de una puerta abierta ha sido siempre el símbolo de luz, amistad, alegría, libertad, confianza. ¡Cuánto necesitamos recuperarlas! La puerta cerrada nos daña, nos anquilosa, nos separa.
Iniciamos el Año de la fe y paradójicamente la imagen que propone el Papa es la de la puerta, una puerta que hay que cruzar para poder encontrar lo que tanto nos falta. La Iglesia, a través de la voz y el corazón de Pastor de Benedicto XVI, nos invita a cruzar el umbral, a dar un paso de decisión interna y libre: animarnos a entrar a una nueva vida.
La puerta de la fe nos remite a los Hechos de los Apóstoles: “Al llegar, reunieron a la Iglesia, les contaron lo que Dios había hecho por medio de ellos y cómo había abierto a los gentiles la puerta de la fe” (Hechos 14,27). Dios siempre toma la iniciativa y no quiere que nadie quede excluido. Dios llama a la puerta de nuestros corazones: Mira, estoy a la puerta y llamo, si alguno escucha mi voz y abre la puerta entraré en su casa y cenaré con él, y él conmigo (Ap. 3, 20) La fe es una gracia, un regalo de Dios. “La fe sólo crece y se fortalece creyendo; en un abandono continuo en las manos de un amor que se experimenta siempre como más grande porque tiene su origen en Dios”
... (sigue)
martes, 25 de septiembre de 2012
miércoles, 19 de septiembre de 2012
miércoles, 12 de septiembre de 2012
viernes, 7 de septiembre de 2012
jueves, 6 de septiembre de 2012
miércoles, 5 de septiembre de 2012
5 de Septeimbre: recordamos a la Beata Madre Teresa de Calcuta
Oración para la Canonización de la Beata Teresa de Calcuta
Jesús, tu hiciste de BEATA Teresa un ejemplo inspirador de fe firme y
de ardiente caridad, un testigo extraordinario del camino de la infancia
espiritual, y una gran y estimada maestra del valor y dignidad de toda vida humana.
Concédenos que ella sea venerada e imitada como uno de los santos
canonizados de la Iglesia. Escucha las súplicas de todos aquellos que
buscan su intercesión, especialmente la petición que en este momento
imploro... (mencione aquí el favor que pide en esta oración).
Haz que sigamos su ejemplo atendiendo a tu grito de sed desde la cruz y te amemos con alegría en la apariencia dolorosa de los más pobres entre los pobres, especialmente en los menos amados y aceptados.
Te lo pedimos esto por intercesión de María,tu Madre y Madre nuestra.
AménHaz que sigamos su ejemplo atendiendo a tu grito de sed desde la cruz y te amemos con alegría en la apariencia dolorosa de los más pobres entre los pobres, especialmente en los menos amados y aceptados.
Te lo pedimos esto por intercesión de María,tu Madre y Madre nuestra.
lunes, 3 de septiembre de 2012
Septiembre: Mes de la Biblia
Al mes de Septiembre se lo considera el Mes de
la Biblia en recuerdo de San Jerónimo su primer traductor en lengua
popular. La Biblia no es un libro que conserva un tesoro del pasado,
sino que en él se nos comunica la Palabra de un Dios vivo que, en Jesucristo su Hijo, se nos dio a conocer plenamente. En este
hecho, es decir, en el testimonio de Jesucristo, se apoya la fe
cristiana.Esto significa pasar de la idea de un Dios como principio espiritual a la realidad de un Dios que nos habla; por ello su Palabra se convierte en la fuente que ilumina, orienta y alimenta nuestra vida. Por la fe escuchamos y conocemos este camino de Dios. La Biblia es el libro que contiene, precisamente, la historia de este camino de Dios hacia a nosotros. Podemos decir que ella es el testimonio de que Dios no abandona al hombre.
Para el hombre es un derecho recibir la Palabra de Dios, porque ella ha sido dicha para él. Para la Iglesia, en cambio, predicar esta Palabra, además de ser un gozo, es su primer deber. Pablo VI decía que: “Evangelizar constituye la dicha y la vocación de la Iglesia, su identidad más profunda” (E.N. 4); haciéndose eco de aquella exclamación de san Pablo: “¡Ay de mí si no predicara el Evangelio!” (1 Cor. 9, 16). Esta Palabra no ha sido dicha para un tiempo sino para siempre, pero fue dicha en un lenguaje y en una época determinada.
Es una Palabra dirigida al hombre para iluminar y sanar su condición humana y espiritual. Es exigente porque parte del amor y busca nuestro bien. Es una Palabra que da sentido a nuestra vida en cuanto nos descubre como criaturas, pero con una vocación trascendente, es decir, somos parte de la creación pero no algo más en ella, sino alguien con una vocación única y personal. Esta relación con Dios nos aísla del mundo sino que nos hace responsables de su cuidado y partícipe de su señorío. Ella define esa triple relación que marca nuestra verdad de seres creados: con Dios, con el hombre y con el mundo.
Frente a Dios nos enseña una relación filial que se vive en la confianza y se expresa en la oración. Frente al hombre nos descubre como hermanos en una relación de amor y solidaridad. Frente al mundo nos habla de una presencia responsable que se expresa en el cuidado de la naturaleza. Cuando Dios ocupa el lugar que corresponde, la fraternidad es posible y el mundo es la casa de todos. Esta Palabra de Dios, en Jesucristo, no es sólo una doctrina que nos enseña sino una gracia que nos eleva y capacita para vivir nuestra verdad de hombres e hijos de Dios.
¡Qué bueno que durante este mes de la Biblia nos hagamos amigos de la Palabra de Dios! Ella nos pertenece. Reciban de su Obispo junto a mi afecto y oraciones, mi bendición en el Señor Jesús y María Nuestra Madre de Guadalupe.
Mons. José María Arancedo
Arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz
Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina
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